Era nuestro último día en Calcutta (por fin puedo poner acentos) pero no había muchas ganas de hacer nada, así que fuimos a un museo para aprovechar las sillas y el aire acondicionado. Nos salió el tiro un poco por la culata, porque de aire acondicionado nada de nada... Todo fue esperar hasta que llegaran las 6 e irnos al aeropuerto: un último paseo por Park Street, entregar nuestras últimas rupias a la gente que estaba en la calle, Nobita haciendo amigos con los vendedores de pulseras...
Y por fin llegó la hora. Esa "puertecita" de la que hablábamos durante el viaje, la puerta del avión de Lufthansa, donde entras en otro mundo en el que unas señoras alemanas te preguntan qué quieres de beber, en el que los lavabos están limpios (doy fe, dadas las veces que los visité) y en el que no te agobian por la calle "sir, sir, come to my shop, just looking, no problem".
Y así acaba todo. Reflexiones más adelante.
El dia de ayer fue nuestra despedida a lo grande de la India. Nos dedicamos unos cuantos homenajes (unos mas que otros). De lo que se puede explicar (quien quiera saber mas, que pregunte o que busque por el youtube), dire que despues de pasear todo el dia por Calcuta, fuimos a cenar al hotel mas pijo de la ciudad, el Oberoi Grand Plaza, y nos pedimos unas langostas. Estas a unos 18 euros por cabeza. No esta mal. Ademas rodeados de lujos. Vaya piscina!! Banamos las langostas con un vinito blanco indio que entro bastante bien.
Despues de la cena, lo dejo a la imaginacion de los lectores. Os aviso que hay video que, como ya les he dicho a Jordi y a Paco, puede ser como el video del Espiderman en el Empire State, que todos hablan de el, pero solo unos pocos privilegiados lo pudimos disfrutar.
Antes de llegar a la India todo el mundo nos avisaba que era epoca de monzones, que estaria todo el dia lloviendo y no ibamos a poder hacer nada sin paraguas ni chubasquero. Leyendo en foros, decian que tampoco era para tanto, que el monzon es algun aguacero de vez en cuando, pero que te esperabas y ya esta. El caso es que nada mas llegar a Bombay, la primera noche de viaje, nos asustamos. Llovia y llovia sin parar. Nuestras maletas no entraron en el maletero del taxi y se iban mojando camino el hotel. La manana siguiente, mas de lo mismo. No habia parado de llover en toda la noche y, cuando salimos del hotel, lo primero que hicimos fue comprar un paraguas porque el chubasquero no servia para nada con aquella lluvia. Que paso? Pues que el paraguas solo lo usamos aquella manana (a lo sumo, una hora). En el resto del viaje no ha llovido nada. Bueno, casi nada: recuerdo una tarde en Jaisalmer (vaya mierda de desierto en el que llueve) unas gotas de nada y en el trekking en Leh (que se supone que tambien es desierto, en el que llueve menos que en Almeria) un par de horas.
Pues en Calcuta llovio de nuevo. Nos pillo sin paraguas, claro (lo cual demuestra lo inutiles que son -o lo inutiles que somos nosotros-) y tuvimos que esperar una hora bajo un toldo a que parara la lluvia con un viejo al lado que queria que le dieramos unas monedas espanolas para sus nietos que las coleccionan. Si, claro, y yo colecciono billetes de 500 euros. Podriamos haber hecho un cambio.
Cuando paro de llover fuimos a dar un paseo por lo que viene a ser el Central Park calcutero. El cabron de Nobita y el putopako me metieron en un barrizal del que salimos con los zapatos llenos de barro de puro milagro. Un poco mas y Paco nos desaparece bajo los charcos... "Vamos a dar una vuelta al Central Park, vamos a hacer fotos a los caballitos..." No les vuelvo a hacer caso a no ser que eso implique tenerme que comer un entrecot.
La cena iba a ser de ordago. Nos pedimos unas langostas a 9 euros que, como no tenian, se quedaron en un rissotto para mi y en dos patas de cordero (altamente especiadas, para desanimo de Paco) para ellos. Yo ya se lo he dicho mil veces: evitad los nombres raros. La comida italiana es un seguro de vida.
Llegamos muy de manana a Calcuta, la capital imperial del Raj, la nina de los ojos de los ingleses. Mi primera impresion fue ver una Melbourne mal cuidada y sucia, pero con el encanto colonial de que impregnaban los ingleses los lugares por los que pasaban. Era, definitivamente, una ciudad diferente a todas las que habiamos visto antes. Para empezar, la estacion estaba limpia y reformada, no habia gente durmiendo (ni meando, ni escupiendo, ni cagando, ni malviviendo) en los andenes. De hecho, parecia una estacion de trenes europea (bastante descuidada, eso si, pero daba bastante el pego. La ausencia de rickshaws y vacas tambien era llamativa.
Llegamos, pues, con la intencion de meternos en un buen hotel, caro en comparacion con los lugares en los que habiamos estado, pero tampoco tanto como para disparar nuestro presupuesto. Asi que nos decidimos por el Lytton Hotel, de alto estandar, en el que te abren las puertas al entrar, limpian las habitaciones todos los dias, tienen aire acondicionado y television satelite y, lo mas importante, el desayuno incluye ternera (aunque con curry), cerdo y embutidos... Mmmmmm, rosquillas...
Por la tarde fuimos a completar la jornada de colonizadores europeos yendo a un centro comercial muy grande a las afueras de Calcuta (o Kolkatta, como se llama ahora) para hacer las pertinentes compras occidentales y comernos un Kentucky Fried Chicken que hizo las delicias de los tres.
Finalmente, cena y hotel... Que mas podriamos desear!! Las de Olot.
Era nuestro ultimo dia en la ciudad mas sagrada del hinduismo. Por la tarde saliamos hacia Calcuta en tren, un tren que iba a salir una o dos horas tarde, por supuesto. Paseamos toda la manana por unos ghats al norte de la ciudad, a los que no habiamos llegado con el barco. La gente nos invitaba a tirar un poquito mas para arriba para ver mas ghats donde quemaban muertos, "very good time to go now, burning ghats, very impressive". "No, thank you very mucho...". Tambien fuimos a un templo, llamado Golden Temple, que no tiene nada de Golden, la verdad. Entramos, con todo el suelo lleno de mierda y agua, y nos invitaron a quitarnos los zapatos. "Yes, yes..." Salimos pitando de alli, con nuestros zapatitos bien enganchados al pie por encima de sus calcetinitos, que eran lo mas preciado que teniamos en aquella ciudad.
La espera del tren -despues de una copiosa comida italiana en casa de una flipada (italiana) que habia dejado su pais (Italia), con todas sus comodidades (italianas) y su comida (italiana), para casarse con un indio y tener una hijita india, al lado del rio mas sagrado y mas guarro del mundo, rodedada de ratas, vacas, cabras, perros, gallinas y mas gente (como una madre le puede hacer eso a su hija!!)- fue larga, obviamente, pero el hecho de pensar que era nuestro ultimo traslado antes de volver a entrar en el avion de Lufthansa camino de casa nos animo. Tambien nos animo hablar durante 3 horas (no exagero) de comida... Ni que decir tiene que la estrella de la conversacion eran la ternera y el cochinillo.
Bueno, cuatro imagenes para la posteridad:
1.- Un torso quemado bajando por el rio Ganges, inchado del fuego, descolorido...
2.- Uno de los barqueros bebiendo agua del mismo rio por el que pasaba el muerto...
3.- Unos ninos banandose al lado del muerto...
4.- Un paisano haciendo una masa de pizza (o de lo que fuese) al lado del rio con esa agua asquerosa.
La manana empezo bien, como podeis ver. Cogimos un barquito para recorrer todos los ghats de Varanasi (los espacios a la orilla del rio acondicionados para que se banen en su agua sagrada). La verdad es que es impresionante ver todos esos edificios medio en ruinas amontonados al lado del rio y la gente banandose despreocupadamente de lo que pueda estar ocurriendo en esas aguas, que yo creo que, aparte de bacterias y hongos, no conocen mas vida que la de los pobres habitantes de la ciudad que se amontonan cada dia en sus orillas.
Despues de negociar con los barqueros (bajaron de 1200 rupias a 400: asi es la India, intentando exprimir al maximo y aun asi crees que te estan timando) estuvimos dos horas rio abajo, primero, y rio arriba, despues. Pasamos delante del ghat en el que quemaban a los muertos para despues echarlos al rio. Segun Nobita (el unico que los vio en todo su esplendor) les echaban unos polvos y luego les prendian fuego hasta que se apagara el fuego. Despues, tal y como hubieran quedado, asi los tiraban. Nosotros debimos de ver el cuerpo de algun pobreton que no se pudo comprar suficiente madera para quemarse entero. Hay foto, aviso.
El resto del dia fuimos a pasear por la ciudad (muy interesante, por cierto), sucia, mal oliente, de calles muy estrechas y llenas de gente, esquivando mas gente, vacas, ovejas, perros y gallinas. Eso es Varanasi (a pronunciar con acento italiano).
Llegamos por la manana a Varanasi, la ciudad de Shiva, la ciudad mas sagrada de los hindus, banada por el rio mas sagrado de la India, el Ganges, en el que si te banas, acabas el ciclo de las reencarnaciones y vas al cielo. Como dice Paco, si nos morimos aqui, no pasa nada, porque podremos reencarnarnos en vaca y podremos cagar donde queramos y comer lo que queramos.
Nos instalamos en un hotel al lado del rio (tiene incluso vistas al Ganges) en el que no se ven ratas, pero si se oyen. Nobita ya esta mas atento, dado que de mamiferos para arriba pone el toque de atencion. Las cucarachas ya no son nada para el, por muy grandes que sean.
En este hotel, ademas, tenemos una vaca en medio de la puerta que se pasa alli todo el dia y no nos deja ni entrar. Seguro que es el primo reencarnao del dueno del hotel y por eso no sale de ahi.
Por la tarde fuimos a codearnos con la intelectualidad de la India a la Universidad Hindu de Benares. Es una de las visitas obligadas de la ciudad y un lugar muy agradable para pasear, por el parque, lejos del ruido y de los acosos de gente que te quiere vender cosas (llegado a este punto del viaje es una de las cosas que mas aprecias, en serio). Y por la noche descubrimos un oasis de limpieza de camino al hotel (que no es un McDonald's): una pasteleria con pastelitos de verdad, donuts, croissants y estas cosas tan mundanas cuando estas en casa y que aqui te parecen un regalo del cielo. "Mmmmmm... Rosquillas...", como diria Homer Simpson.
Otro dia de perros, de esos de levantarse por la manana y no hacer nada en todo el dia, mas que pasear. Recogimos las cosas del hotel, porque por la noche nos ibamos para Varanasi (o Benares) y fuimos a dar una vuelta por detras del Taj Mahal, camino del rio. Alli se estaban banando unos ninos en lo que nos parecio una de las guarradas mas grandes que habiamos visto (a la espera de lo que nos encontrariamos en el Ganges, claro) y, como decia Nobita, esos chavales no habian visto "Mar adentro"... Supongo que ya sabeis a que me refiero, no?
Pues el paseo fue inspirador, llegar adonde no habia turistas, donde no te acosaban con el "Sir, sir... Where you go? Rickshaw? Money change?"... El Taj Mahal visto desde donde no se ve habitualmente. Nobita hasta se queria quedar.
Por la tarde fuimos ya para la estacion de tren. Suerte que fuimos con tiempo, porque el tren salia de otra estacion. Bueno, como siempre llego tarde, pero la noche fue placida en los compartimentos de segunda con aire acondicionado, lejos de la "India real"...
Nos levantamos a las 5 de la manana para hacer lo que hacen todos los guiris en Agra: ir a la salida del sol en el Taj Mahal, la maravilla de la India, el edificio que todo el mundo visita, la carta de presentacion del pais, la "number 1 of the New Seven Wonders"...
Entramos que ya habia claridad, pero la polucion no nos dejo disfrutar de los cambios de colores del Taj Mahal. De hecho, creo que con el nivel de polucion que hay en la India, estos cambios de colores no se podran apreciar en todo el ano. Una lastima, porque, como escuchamos dentro del recinto, "esto es guapo de cojones". Si, si, "esta ple d'espanyols"... Es bonito. Muy bonito, de hecho. Pero lo cierto es que la Alhambra es mucho mas bonita. Y la Sagrada Familia tambien. Y algunos otros monumentos que he visto por el mundo. Eso si, es fotogenico a mas no poder. De hecho, es lo que se ve en las fotos. Cuando lo ves, crees que ya has estado alli antes.
Despues de la manan en el Taj Mahal, nos fuimos en autobus hacia las afueras, a otra de las atracciones de Agra, Fathepur Sikri, un fuerte abandonado medio en ruinas... Hemos llegado a un punto en que ya todos los fuertes nos parecen iguales. Es como los templos en Tailandia o los McDonald's en Estados Unidos: una vez visto uno, vistos todos. Fathepur Sikri es un lugar especial. De hecho, fue una aventura llegar alli (mas gratificante que la aventura de encontrar billete para Agra), pero el cansancio empieza a hacer mella.
Por la tarde nos fuimos al McDonald's para celebrarlo. Alli ya nos doctoramos con bebidas con hielo y todo. Y de momento, parece que no lo hayamos pagado. Ya os seguire contando...
Nos levantamos prontito por la manana para coger nuestro vuelo a Delhi. Alli los controles de seguridad eran de nuevo abusivos. A consecuencia de las celebraciones del dia de la Independencia, no se permitia equipaje de mano. O al parecer, a nosotros 3 no se nos permitia el equipaje de mano, porque todo el mundo parecia llevar el suyo.
El vuelo fue de nuevo de unas vistas espectaculares y bastante placido. Otra cosa fue Delhi...
No vayais nunca a Delhi, si os quereis hacer un favor. Cada minuto es una agonia aguantando mentirosos y timadores. Cuando llegamos a la estacion para sacar nuestro billete de tren para Agra, nuestro proximo destino y al que esperabamos llegar a media tarde, nos intentaron llevar enganandonos a dos agencias de viajes en las que nos aseguraban que solo quedaban 2 plazas para ir a Agra (que casualidad) pero que en cambio si podiamos alquilar un coche por unas 3000 rupias que nos dejaba alli en 3 horas.
Cuando salimos de alli ibamos los tres en plan Rocky Balboa otra vez y mordiamos a quien se nos acercaba. Si venis a Delhi no os fieis NUNCA de NADIE. Y creedme: es un buen consejo.
Finalmente, 35 rupias en rickshaws mas tarde, volvimos al mismo sitio en el que habiamos estado 2 horas antes y pudimos comprar nuestro billete para Agra. Pero imaginaos con cerca de 40 grados, los maletones y la caminata (aparte del cabreo) en que estado nos encontrabamos. Una vez en el tren aun no nos lo creiamos.
LLegamos a Agra que era casi de noche y nos pusimos a buscar hotel. Despues de 3 intentos fallidos en que nos ofrecian lo mas parecido a un zulo que he visto en mi vida, encontramos uno en que lo unico que podiamos echar en cara eran las cucarachas del tamano de un dedo que habia en los cajones. Cuando Nobita las vio nos asusto un poco: creiamos que serian ratas. Pero no, solo eran cucarachas. A esas alturas...
Era un dia de descanso de todo. Como estabamos muy cansados, decidimos quedarnos un par de dias mas en Leh, asi que fuimos a cambiar el vuelo y retrasarlo hasta el viernes. Asi que teniamos un par de dias mas en Ladakh. Para hacer que? Pues para no hacer nada, que ya nos lo mereciamos.
El primer dia tuvimos que cambiar de hotel porque no quedaban habitaciones para el resto de dias y fuimos a parar a uno que estaba mas lejos y sin agua caliente por el mismo modico precio. Suerte que al final pudimos regatearlo un poco y nos salio bastante mejor. Lo del agua caliente fue, por supuesto, una sorpresa que nos encontramos cuando nos fuimos a duchar a la manana del dia 15. El cabreo fue monumental. Cuando crees que las cosas van bien...
El dia 15 era el 60 aniversario de la Independencia de la India y era fiesta en todo el pais. Leh, como que es un poco Lloret, no se deja notar en estos aspectos y seguimos en el Dolce Farniente durante todo el dia. A base de comida italiana, claro, que ya estabamos escarmentados.
Para el dia 16 habiamos contratado un taxi para ir a ver... Si, para ir a ver al Dalai Lama. Estaba todos esos dias por Ladakh y averiguamos que iba a dar un discurso en un pueblo a una media hora de Leh para la gente de la region. Asi que nos dirigimos alli, soportando un atasco de casi una hora antes de llegar entre carteles de "Ladakh welcomes HIS HOLINESS THE DALAI LAMA".
Alli estabamos en un campo inmenso lleno de gente sentada en la hierba para escuchar lo que nos decia (en tibetano, traducido al Ladakhi) su santidad el Dalai Lama. Lo cierto es que no nos enteramos de nada de lo que dijo y a penas le pudimos distinguir a lo lejos, asi que en menos de una hora nos estabamos yendo de vuelta. Nobita habia encontrado una esterilla para sentarse junto a un grupo de gente del lugar y no se queria ir (el cabron).
Asi este dia se convirtio en la vez que vimos (o casi vimos) y oimos (esto seguro) al Dalai Lama.
El resto del dia fue como los otros...
Saliamos a las 8 hacia el punto de partida del trekking y a los diez minutos vemos que la carretera esta cortada. El guia nos pregunta que sabiamos por que...
- No, por que?
- Hoy viene el Dalai Lama. Quereis verlo?
- Por supuesto.
Nos bajamos del coche y esperamos junto a un monton de personas, que incluia ninos con ramos de flores. Esperamos unos 15 minutos, pero el Dalai Lama no aparecia. Finalmente el guia nos dijo que debiamos seguir nuestro camino. Ahora ya podremos decir que casi conocimos al Dalai Lama. A mi me habria hecho ilusion.
En el punto de partida, en Spituk, estaban nuestros borricos esperando, que incluia a un bebe de 1 semana junto a su mami. El bebe iba sin cargar, pero haria todo el camino con nosotros.
El primer dia no caminamos muchas horas. El camino era a lo largo del valle del Indus por el que todavia podian pasar coches. Cuando llegamos al campamento donde ibamos a pasar la noche, no estabamos muy cansados y, aprovechando el solecito, nos banamos en el riachuelo de agua helada haciendo un poco el tonto.
En el campamento habia bastante gente, incluido el doble polaco de George Lucas con su familia, y una familia de suizos con 3 hijas y un hijo que acamparon a nuestro lado. Ellos iban a hacer el mismo trekking que nosotros, pero en tan solo 3 dias.
La manana del segundo dia, el padre de los suizos se me acerca para pedirme un Fortasec. Una de sus hijas se encontraba mal y les dimos todas las pastillitas que tenia Paco. Vaya animo para seguir el trekking en esas condiciones.
El dia iba a ser muy largo, sobre todo para mi (bueno, y para la hija de los suizos). Aqui empezaban las piedras, las subidas y el saltar riachuelos. A mitad de camino ya no podia mas. Fuimos tirando, pero el camino era descorazonador. Cuando creias que veias al final la cima, volvia a aparecer otro camino que subia todavia mas. El paisaje era impagable pero, a esas alturas, ya nadie lo miraba. Al menos yo no.
Se suponia que este segundo dia era de los faciles, pero por un error del burrero, fuimos a parar unos kilometros mas adelante de donde teniamos que haber acampado.
Al llegar al final del segundo dia, estabamos a 4500 m. de altitud, con un sol que mataba, sin sentirnos ni un solo musculo del cuerpo y con dolor de cabeza. Yo, desde luego, no me podia mover (era el que peor estaba de lejos) y ver el pico que teniamos que hacer al dia siguiente delante nuestro me daba mucho pero que mucho miedo. Habia llegado al campamento solo 10 minutos antes que la suiza enferma.
A la manana siguiente seguia muy cansado y nuestro guia, Paljor, me dijo que seria buena idea que saliese un rato antes que ellos y que lo hiciese poco a poco.
Asi lo hice. Los suizos habian salido unos 15 minutos antes tambien y los iba viendo toda la subida.
Fue muy fatigante, sobre todo los primeros metros de subida. Daba 5 pasos y me paraba 1 minuto para coger aire. Poco a poco le fui cogiendo el ritmo y a las 2 horas llegue a la cima. Paco y Nobita salieron bastante detras y los iba viendo a lo lejos, pero en la cima hacia demasiado frio para pararme a esperar, asi que segui.
El resto del camino era todo bajada, pero el cansancio seguia haciendo mella y las paradas eran constantes. Cuando ya habia bajado un trecho, decidi esperar a los demas, pero llego nuestro cocinero y me dijo que siguiese caminando. Paco y Nobita se habian quedado esperando a los borricos y no venian.
Por fin vi en el horizonte las tiendas de campana de nuestro campamento. Era como el Shangri-La. Cuando pensaba que no iba a llegar nunca...
Justo en ese momento se encendio una tormenta brutal de lluvia y frio que me hizo temer por Paco y Nobita. Llegaron a la media hora con cara de rallados y toda la ropa mojada.
El resto del dia es historia: descansar, cenar y dormir, aparte de que vimos a otro polaco que llego cargado con su propia mochila (es decir, sin guia, ni borricos, ni cocinero) y que habia estado 11 horas caminando. Anda que si le cuento lo mio, se me echa a reir. Y el cabron se iba a coronar un 6000...
Al cuarto dia ya solo nos quedaban unas 3 horas entre piedras y riachuelos. Hasta me tuve que quitar las bambas y cruzar el rio descalzo provando el agua helada. Perfecto para el resfriado que habia estado incubando a lo largo de los dias anteriores.
Pero por fin llegamos a Stok, donde nos tomamos unas Pepsis y nos llevaron de visita a otro palacio. Nuestras caras eran la prueba de que no estabamos para visitas. Queriamos llgar al hotel, ducharnos, cambiarnos y volver al regimen de comida italiana. Asi fue.
El hotel de Leh, con sus atractivas camas y su ducha de agua caliente fue el destino final de nuestros cuatro dias de trekking por el Himalaya.
Segundo dia en Leh y segundo dia de aclimatacion. Notabamos el cansancio de la altura, pero nos atrevimos con una caminata hasta el palacio.
El Palacio de Leh esta totalmente vacio por dentro, pero las vistas eran impresionantes. Leh esta rodeada de montanas deserticas por las que pasa el rio Indus, unico foco de vegetacion de la zona. Los pueblos son oasis formados por el rio, uno de los mas largos y caudalosos del mundo.
Tambien se ve el pueblo en constante evolucion. El turismo esta provocando la construccion de hoteles sin parar (se ven 3 desde la ventana de nuestra habitacion). el resto del dia, mas comida italiana y cena italiana. Al dia siguiente ibamos a necesitar fuerzas, ya que empezabamos nuestro trekking.
Nuestro vuelo salia a las 5:40 de la manana, asi que tuvimos que levantarnos a las 2:30. Un gusto. Habiamos llamado a un taxi para que nos llevara al aeropuerto Indira Gandhi International (el unico que hay en Delhi) a la Terminal 1 (que es la terminal de vuelos domesticos). Pues el conductor nos lleva a la otra terminal, a unos 15 minutos de la nuestra y luego nos quiere cobrar 100 rupias mas por llevarnos a la otra. Esto despues de pararse en medio de la carretera en medio de amenazas. Que ganas de largarnos de alli!!
Despues de 200000 security checks -que incluian reconocimiento de maleta a pie de avion- llegamos a Leh. El vuelo era impresionante. A la llegada pasamos entre montanas con unos paisajes increibles. Era un buen presagio.
La buena impresion se confirmo al tratar con la gente. El ambiente era mucho mas relajado, no te presionan cada dos metros para que compres o les expliques tu vida. Tras mirar un par de hoteles, nos quedamos en el Sia-La, una casita acondicionada para hospedar guiris.
Aprovechamos el dia para buscar un trekking y finalmente encontramos uno de 4 dias entre Spituk y Stok, dos pueblos cercanos a Leh, que incluia una cima de 4920 metros, a un precio de 30 leuros por dia y persona. El trekking venia con guia, cocinero y burrero, ademas de 6 borricos, todo para nosotros tres.
El resto del dia hicimos el perro, entre otras cosas por lo de la aclimatacion, porque habiamos aterrizado de golpe a 3500 m. de altitud.
Dormimos y cenamos comida italiana, que es lo mejor para los problemas de estomado (despues del McDonald's, claro). Luego a dormir directos.
Era nuestro segundo y ultimo dia en Delhi, puesto que el vuelo a Leh era a la manana siguiente. Asi que cogimos nuestras mochilas con la intencion de ver lo maximo posible de la ciudad.
Escogimos las tres principales atracciones: el Qutb Minar (una mezquita medio en ruinas, muy impresionante, del siglo XIII), el Red Ford (una fortaleza militar de piedra rojiza) y la Jamal Masjid (la mezquita mas grande de la India.
La India, aunque hindu en un 80%, tiene una importante comunidad musulmana. Es, de hecho, el segundo pais del mundo con mas musulmanes despues de Indonesia.
Las tres visitas fueron memorables. La primera, por su espectacularidad. La segunda, por el calor que pasamos. Y la tercera (despues de otra visita al McDonald's) por vernos a Paco y a mi luciendo un pareo para cubrirnos las verguenzas (eso son las piernas). Las fotos esperan.
Como no era tarde y quedaba cerca, decidimos visitar la India Gate, una especie de arco de triunfo moderno y otro de los simbolos de New Delhi. India Gate esta en medio de un parque inmenso por el que paseamos un rato. Luego fuimos para el hotel, antes de dar nuestro ultimo paseo por el Main Bazaar y cenar en una terraza.
De vuelta al hotel, hubo dos cortes de luz que, por suerte, no duraron. Pasar la noche sin aire acondicionado nos hubiese sido imposible. Calor y humedad como estas no habia visto en mi vida.
La primera impresion de Delhi fue nefasta. Aparte del calor, que convertia el hedor de las calles en algo completamente insoportable, volviamos a la polucion y el caos que habiamos dejado dias atras.
Tras encontrar hotel, fuimos a sacar unos billetes de avion para Leh, en la region de Ladakh, en los Himalayas, que habiamos decidido que seria nuestro proximo destino.
Despues de una odisea de 3 horas en la agencia de viajes (las cosas funcionan asi en la India) teniamos que comprar ropa para el frio de las montanas, asi que nuestro primer pensamiento fue buscar en la guia un centro comercial decente.
El paseo hasta alli nos hizo cambiar la perspectiva con la que mirabamos la ciudad. Las calles caoticas de Old Delhi se convertian en calles amplias de New Delhi, con zonas verdes, edificios modernos, grandes vilas (para los ricos, claro)... Todo un contraste. Aqui no habia ni vacas por la calle.
Cansados ya del picante, en cuanto vimos un McDonald's desde el rickshaw, pagamos al conductor y nos dirigimos comiendo a pagarle una visita a nuestro amigo Ronald McDonald. Con los estomagos en las condiciones en que los teniamos, comida basura es lo ultimo en lo que habriamos pensado estando en Barcelona, pero aquello fue para nosotros una bendicion. Dado que en India la ternera esta prohibida, tienen diversas variedades de hamburguesas, principalmente vegetarianas (Maharaja McBurger) pero tambien algo de pollo. Aquello era un establecimiento de lujo: limpiando cada dos por tres, servicio muy atento (algo inusual), nada de regateos... Era un oasis occidental en la India.
Despues nos fuimos a otro oasis occidental en forma de centro comercial (con controles de seguridad y todo) para buscar algo de ropa. Paco decia que se queria quedar a dormir y pasar el resto de dias que nos quedaban en el pais.
Ya de noche nos volvimos al hotel y aprovechamos para pasear por Paharganj, la zona de mochileros por excelencia de Old Delhi, que esta dominada por el Main Bazaar, una calle con puestos de venta a ambos lados de la calle, mucho trafico y sobre todo, muchos guiris, como nosotros, claro.
Cuando llegamos al hotel eran las 12:00 y tras ducharnos, nos fuimos rebentados a dormir.
Nos levantamos pronto para arreglar las cosas y poder dar otro paseo por el pueblo. Jaisalmer es un pueblo que esta, en parte, metido dentro de un fuerte medieval -la principal atraccion de Jaisalmer- y donde las instalaciones eran bastante precarias, con cortes de luz (tuvimos dos durante la noche anterior), suciedad (mierda de vaca por doquier, aparte de las ratas), pero con un encanto inusual. Es, ante todo, un lugar muy fotogenico.
No puedo explicar el calor que pasamos hasta que entramos en el tren. Las nubes, y con ellas la lluvia, habian desaparecido y llegamos hasta casi los 40 grados. Durante la comida expulsamos todo el liquido que habiamos ingerido durante la manana, que fue mucha, con los sudores. Paco y Nobita se ayudaron con sendas visitas al bano.
El tren salio puntual. No era lo que esperabamos para ser segunda clase, una pena dado el largo viaje que nos esperaba hasta Delhi: unas 18 horas.
Los trenes son una de las muchas experiencias que tienes que pasar cuando vienes a la India. El aire acondicionado significa un ventilador en el techo. La comida, toda una experiencia. Parecia buena, pero solo le pude pegar dos bocados. El lavabo (el cabron de Nobita aprovecho para ir al principio, cuando aun estaba limpio) imposible de visitar sin que se te quitasen las ganas de cagar. Asi aguantamos toda la noche...
Esa noche yo fui el ultimo mohicano en caer. Lo hicimos los tres en dias consecutivos, pero ni Nobita ni yo pasamos lo de Paco.
Al dia siguiente aparte de todas las caquitas, Paco se encontraba listo para salir. Teniamos miedo del autobus, de las veces que tendriamos que pedirle al conductor que parase para desalojar. Pero todo fue bien. Paco aguanto estoicamente las 6 horas del trayecto.
Despues de despedir a Anil y a Mr. Prakash, fuimos para la estacion de autobuses, que era una pocilga en la que no faltaban ni los animales. El viaje no se hizo tan largo como el anterior, pero el calor se apoderaba poco a poco del ambiente y una tormenta de arena empezo a acechar. El desierto en su apogeo. La arenilla no dejaba de entrar en el autobus y de meterse por todas partes. Llegamos a Jaisalmer igual que si acabasemos de volver de una playa de Castelldefels.
Al bajar del autobus (bueno, de hecho incluso antes de bajar) nos empezaron a acosar los conductores de rickshaws. Tocamientos, empujones, gritos... Me cabree. Que mis companeros comenten lo que quieran al respecto, pero Nobita tambien se las dio mas tarde de Rocky Balboa ("we are tourists, not stupid").
El hotel era una porqueria. A la entrada, lo primero que vimos fueron ratas. Si, si, ratas. A las dos horas Nobita ya tendria la peste bubonica por lo menos. Como solo seria para dormir una noche, nos quedamos y nos fuimos a buscar un sitio para comer. El dia estaba tapado y se puso a llover. Lloviendo en medio del desierto del Thar... La verdad es que fue una suerte porque el calor seria insoportable.
Dimos una vuelta por Jaisalmer y aprovechamos para tomarnos (Paco, obviamente, lo dejo pasar) unos Bhang Lassi, un combinado de yogurt y hierbas, que temiamos que nos afectara negativamente a nuestro estado. No lo hizo y nos fuimos para el hotel a dormir.
La noche estuvo bien, pero por la manana nos despertamos sin ventilador. El caso es que se habia ido la electricidad en toda la ciudad y el calor era insoportable.
Paco habia pasado muy mala noche (el segundo en caer; a ver cuando me toca a mi) y le dolia el estomago y tenia la impresion de tener fiebre. Era nuestro dia para visitar la ciudad y el fuerte, pero Paco decidio quedarse en la habitacion descansando-cagando y Nobi y yo fuimos a visitar el fuerte.
En el desayuno, estuvimos hablando con otras dos catalanas de Torello ("qui no la fica a Torello, no la fica a Olot"), que irian despues, como nosotros, a Jaisalmer y nos dieron consejos de los sitios en los que habian estado.
En el fuerte "tot esta ple de catalans" otra vez. Ademas de verdad. Jodhpur debe de salir recomendado en El Pais Aguilar o el la Trotamundos porque el 50% de los que encontramos hablaban catalan. Nuestra teoria es que todos nos pillamos las vacaciones en agosto. Yo, en otros viajes, no habia visto mas de dos o tres. Espana va bien.
Al volver al hostal, Paquillo seguia en las ultimas. Habia llamado a un medico, pero no le hacian caso. Tampoco los del seguro que teniamos contratado.
Al hablar con el nos dimos cuenta de que la cosa iba mas en serio que una simple gastroenteritis ("las personas, la movida, la gente...") y fue cuando nos asustamos. Al final resulto en nada, a las 12 horas estaba bien.
Debo anadir que Anil y Mr. Prakash se portaron muy bien con nosotros y no les podremos pagar lo suficiente por lo que hicieron. Bueno, a lo mejor Paco si. :o)
Nos levantamos pronto porque el autobus salia a las 8. Nobita y Paco estaban paranoicos con el bus porque habian visto uno el dia anterior con toda la gente apretujada, con algunos en el techo. Cuando lo vimos, respiramos, pero el viaje fue pesado: curvas, adelantamientos que en Espana supondrian la retirada del carnet y le pondrian los pelos de punta hasta a Pedro Piqueras, y, sobre todo, el claxon continuo. Es mi tormento. Prometo que no tocare la bocina en mi vida. Al menos, el paisaje era bonito.
Llegamos un par de horas mas tarde de lo previsto y alli estaban los taxistas para sacarte unas rupias. Ya en el centro no nos dejamos guiar y fuimos a parar al Sunrise Hotel. Gran descubrimiento, porque estaba administrado por un tal Anil y un tal Mr. Prakash ("mister praka-praka") que hizo migas con Paco. El colega tenia el hostal lleno de fotos suyas de una epoca no muy lejana de modelo de ropa y las ensenaba orgulloso. Le dijo a Paco que se parecia a una estrella de criquet ("asi con la misma cara, bajito y cachas" uy, uy, uy). Nobita cree que si Paco le pedia precio especial, nos lo daba. Mr. Prakash, vaya fichaje.
Fuimos corriendo a comer a la terraza del hotel y nos encontramos dos catalanas de Olot ("qui no la fica a Olot, no la fica enlloc") y Nobita pidio un Plain Rice... Confirmado que habia perdido la apuesta, pero habia aguantado como un campeon todo el trayecto de autobus.
Empezamos, pues, el paseo por la ciudad. De lo que hemos visto hasta ahora, Jodhpur se lleva la palma. Es lo que basicamente yo esperaba de la India, la idea que tenia de lo que me encontraria aqui y me gustaria.
No producia el agobio de Mumbai ni tenia ese aire a Lloret de Mar de Udaipur. La gente no te agobia tanto y la tranquilidad es evidente. Ademas, la vista del fuerte que corona la ciudad es impresionante. Durante el paseo, una nina me pidio algo de comer y le dije que escogiese algo en una tienda. Senalo un paquete de galletas, que le di, y me devolvio una sonrisa. Paco dice que se habria ido directa a venderlas, per a mi ya me vale.
Cogimos un rickshaw (taxi/moto de tres ruedas) hasta el lago que nos habia recomendado Mr. Prakash. Resulto un paseo largo para encontrar una mierda de lago. Nos volvimos para el centro a los 10 minutos. Tras un intento fallido, nos metimos en un restaurante para cenar (Nobita con Plain Rice otra vez y fruta).
Tengo la sospecha de que Nobita ha perdido la apuesta y no nos lo quiere contar para no pagar. El muy cabron. En todo el dia ha ido a cagar como cinco veces. Y todo el mundo sabe lo que pasa con el cinco...
Ns levantamos tarde porque somos unos perros, a la espera de ver en que nos timaran hoy. Teniamos muchos monumentos que visitar asi que despues de desayunar en el hotel (en la terraza, por supuesto) nos dirigimos al Palacio de Udaipur, donde nos clavaron el equivalente a una noche de hotel por dejar entrar una camara de fotos al recinto. Le pagamos tambien unos 3 euros por persona a un guia para que nos explicase algo del tema. Lo cierto es que, si lo llego a saber, no dejo que me paguen por escuchar lo que tenia que decir: de lo guapo, rico y maravilloso que es el Maharana de Udaipur. El Palacio era el mas grande del Rajasthan y muy bonito, lo suficiente como para dar vueltas a nuestro aire.
Comimos algo por ahi y luego nos quedaba la segunda visita del dia, el Lake Palace, para el que tuvimos que coger un bote. No fue exactamente una visita, ya que no nos llevaron alli, sino que dimos una vuelta alrededor con la barquita y luego nos llevaron a otra islita donde a Paco y a Nobita les clavaron por una Coca-Cola. De vuelta, nos colamos sin querer en el Hotel del Palacio, un hotel muy lujoso del que, cuando descubrieron que estabamos perdidos, nos invitaron a salir amablemente.
Yo pase el resto de la tarde en internet, mientras Paco y Nobita fueron a visitar el Monsoon Palace con Sani, el conductor/camello que les queria vender de todo.
Para acabar el dia, como no, caimos en la tentacion de ponernos a ver Octopussy. Alli estaba Udaipur, el Palacio, el Lake Palace, la islita en la que nos clavaron por las Coca-Colas y hasta la piscina del hotel en el que nos colamos. Toda una experiencia, pero hay peliculas que envejecen mal...
Por la noche, a todos nos costo dormir. A Nobita le habia picado un mosquito y ya creia que tenia la malaria. "Me voy a morir, me voy a morir". Menos mal que no le habia mordido un mono o un camello.
En el hotel City Palace habia (y no exagero) mas empleados que clientes. Tienen exceso de mano de obra por todas partes. Descaradamente tienen los niveles de productividad por los suelos. Llegas al hotel y uno te pone un paraguas hasta la puerta; tres mas para llevar las maletas; tres mas en la recepcion; uno para el ascensor; y 2000 mas para Dios sabe que.
Por las mananas, claro, se les oye a todos.
Nos despertamos a las 9:30 porque soy asi de imbecil y no habia cambiado la hora del movil. Nos arreglamos, preparamos las cosas y las dejamos en recepcion para salir a dar una vuelta camino del desayuno.
Pasamos por callejuelas interiores, alejadas de las principales vias. Lo que la gente llamaria "la India real". La miseria era mas evidente que nunca. Nunca habia visto algo asi. Ninos de 10 anos, con sus hermanos de 1 en los brazos, los dos medio desnudos pidiendo dinero. Se acercan, te tocan, quieren algo de comer. Que les das? Es triste.
Nos dirigimos de nuevo a Colaba para el desayuno y, mientras estabamos en el restaurante, se puso a llover fuerte de nuevo. La lluvia no nos habia molestado desde el dia anterior y tampoco lo haria ahora porque casi dejo de llover cuando salimos. El Monzon es asi.
Llegamos al hotel, cogimos un taxi y nos fuimos hacia el aeropuerto de vuelos nacionales. Ese trayecto en taxi seria nuestro ultimos contacto con Mumbai, la ciudad de los 16 millones de personas, con su caos y sus claxons sonando sin parar.
En el aeropuerto pasamos unos 2000 controles de seguridad. Una vez dentro, Nobita se puso nervioso porque no salia nuestro vuelo en las pantallas. Finalmente salimos a las 15:30 hacia Udaipur, nuestro siguiente destino.
Llegamos y nos asignaron un taxi algo mas presentable que los de Mumbai, con aspecto de viejo Chevy Nova de los 60. Cuando nos plantamos en Udaipur, vimos como una ciudad de medio millon de habitantes puede tener aspecto de pueblo: calles estrechas y onduladas, sin ningun orden circulatorio, con gente por todas partes. Esta parece ser la norma en la India. Ah! Con pitos tambien. Los claxons nos acompanaran hasta que cojamos el ultimo avion a Frankfurt.
Nos metimos en el primer hotel que encontramos y nos dejamos convencer rapido. El dueno nos vino con un rollo karmico del "you don't need to pay now, money is not important, you are not costumers, you are my family". Mierda, solo mierda, porque es lo que un occidental espera oir de un hindu, como dice Paco. Vamos, el rollo Beatles pasado por una centrifugadora.
Udaipur es una ciudad con monumentos increiblemente bonitos. Un pequeno paseo nos basto para darnos cuenta. Aqui rodaron una parte de la pelicula Octopussy, de James Bond, y todos los hoteles y restaurantes la pasan cada noche, todos los dias del ano.
Despues, fuimos a cenar. Todo muy bueno. Vamos probando cosas al azar porque vale la pena arriesgarse. Los platos no cuestan mas de 2 euros. Lo que si cuesta pasta es la cerveza: una cerveza grande cuesta mas que lo que pagamos cada uno por la habitacion del hotel. Las vistas de los hoteles tambien son buenas en todas partes porque parece ser la norma que esten todos en las terrazas de los edificios. En cuanto al servicio, aqui parece ir todo muuuuuucho mas lento que en el resto del mundo. Paco y Nobita casi se duermen esperando.
Finalmente, al hotel de nuevo y a dormir. Aqui no parece haber mucha cosa que hacer.
Nos levantamos a las 9:30 con el sonido de los claxons de la calle. Seria un ruido constante hasta la noche y lo que mas recordaria de Mumbai.
Seguia lloviendo a cantaros y tuvimos que comprar paraguas porque los chubasqueros eran totalmente inefectivos (al menos el mio). Teniamos que comprar un billete de tren para Udaipur, pero no quedaban, asi que pensamos en tomar un avion. La busqueda fue infructuosa hasta casi las 15:00.
En el camino, nos dimos una vuelta por el centro de la ciudad y comimos en un restaurante hindu (que aqui se llaman, claro, simplemente restaurantes).
Con mas de 16 millones de habitantes que tiene Mumbai (es la segunda ciudad mas poblada del planeta despues de Lahore, en Pakistan), da la impresion de que todos esten en la calle. Mumbai es una marabunta caotica de gente y coches en la que se hace imprescindible el claxon para poder progresar entre el trafico. Debo decir que los coches no tienen retrovisores a los lados y se pitan unos a otros cuando se acercan. El caso es que el sonido es continuo y ensordecedor. Terrible si tienes dolor de cabeza. Tambien es importante remarcar que, claro, los carriles no existen (estan marcados, pero no sirven para nada), son totalmente aleatorios para coches y viandantes.
Por fin conseguimos nuestro billete para Udaipur y pudimos visitar alguna cosa con mas tranquilidad. El billete era para el dia siguiente, pero no nos atraia especialmente quedarnos mucho mas en Mumbai.
Visitamos el Gateway of India y Chowpatty Beach, cerca de donde habia un templo hindu en el que celebraban una ceremonia religiosa. Alli estuvimos un rato antes de volver a Colaba, el barrio de los mochileros, y buscar un sitio para cenar.
En la cena nos hinchamos. "No bebas nada que no sea embotellado". Este era el consejo numero 1 que todo el mundo en casa te dice, normalmente seguido por la ya mencionada "En la India hay mucha miseria". Bueno, pues es la regla numero 1 que nos pasamos por alto en la cena (primer dia, vaya record). Nos tomamos unos Lassis, bebida hecha con yogurt buenisima. La evolucion habia sido considerable desde la noche antes, en que Paco tenia miedo hasta que el agua le cayese encima de algun corte en la piel. Poco a poco le vamos haciendo menos ascos a las cosas. De momento, todo ha sido bueno y no nos ha hecho ningun efecto no deseado. Repito: de momento. Hasta nos hemos apostado a ver quien seria el primero en hacerse caquitas.
Dentro del restaurante habia una puerta en la que habia un segurata y por la que entraban y salian tias buenas. Nobita dijo la frase del dia de nuevo: "Ei, tius, aqui hem d'entrar". Despues de la cena, entramos, y era un pub con buena musica pero poco mas, en el que nos clavaron por las bebidas (aqui esta todo barato menos el alcohol).
Nos fuimos de vuelta al hotel a dormir ya y hasta el dia siguiente.
Ya llego el gran dia. Nobita llego a las 4:15 a casa y nos fuimos con el taxista hijo de Fitipaldi que nos timo antes de llegar a la India. Mientras esperabamos el taxi, Paco se hizo colega de unos que sacaban dinero del cajero de Caixa Penedes para irse de putas. Este Paquillo...
Llegamos al aeropuerto con bastante tiempo y pudimos desayunar tranquilos. A los que esperaban en la cola detras de Paco no les quedo nada de comida ni de vino. Vaya campeon.
Cuando aterrizamos en Frankfurt, "a tot arreu esta ple de catalans". Comentario brillante de Nobita y creo que, junto a "En la India hay mucha miseria" es la frase del viaje.
Nos aburrimos un ratillo en Frankfurt hasta que nos dejaron entrar en el avion. Empezaba el gran salto y Nobita no tenia marcha atras.
Entre las mierdas de pelis, el MP3 ("escolta, vosaltres us emporteu el MP3?") y Guerra y Paz de Tolstoi se paso el vuelo hasta que llegamos a Mumbai en hora, a la 1:00 de la noche.
Esperando las maletas ibamos a romper alguna racha: Nobita, en viajes intercontinentales, siempre habia perdido su maleta. Yo, nunca. Que racha se romperia? Parece que Nobita jugaba con ventaja, el cabron, siendo la India el pais de destino porque "alli hay mucha miseria", pero las maletas salieron todas. De las ultimas, pero salieron.
Cambiamos dinero y nos dirigimos a la salida. Alli pillamos un taxi por el que nos timaron 40 rupias (unos 70 centimos de euro: menos que el taxista de Barcelona). Parece ser que todo es asi en la India; a la que pueden, a por el euro andante. Ya veriamos con el tiempo, pero Paco se puso ya nervioso: "joder, ya me quiero volver para casa".
Las maletas no cabian en el maletero del taxi y, como llovia a cantaros, se mojaron en el paseo de casi una hora que nos llevo hasta el Hotel City Palace del centro de Mumbai. Ni que decir tiene que los semaforos, los cedas y los stops no tenian ningun sentido para el conductor.
El hotel no estaba mal del todo, pero la habitacion era minuscula. Cabia poco mas que la cama doble y la sencilla que teniamos para dormir. Lo echamos a suertes y a mi me toco dormir con Nobita. Mientras no se echase pedos y los ventilara hacia mi, me valia...
Cuando nos fuimos a dormir eran ya las 3:30. Estabamos todos rebentados, pero yo especialmente porque debo de ser el unico gilipollas que no duerme en los aviones. Eso, mas la hora de la noche anterior, era todo lo que habia dormido desde el viernes por la noche.
Dejamos a Xavi y a Nobita en el Viena de Pelayo y nos fuimos para casa. La proxima vez que nos viesemos con Nobita seria ya camino del aeropuerto. Quedamos en que se pasaria por casa con un taxi a las 4:10.
Cuando llegamos Paco y yo a casa, lo arreglamos todo y llamamos a Nobita para asegurarnos de que habia llamado al taxi. El cabron ya estaba durmiendo y se asusto cuando oyo a Paco:
-Ostia, has vist quina hora es?
Yo tarde en dormirme. Creo que, a lo sumo, dormiria una hora aquella noche. Los nervios.
Bueno, chicos. Para los que no conozcáis a los viajeros, aquí los tenéis.
El de la izquierda es Nobita, Paco es el de verde y Pepe es el de blanco. No, la foto no está tomada en la India. Y no, el alto no es uno que conocimos allí; es Bladimir (o sea, Xavi), el que se rajó. La foto es de Benicàssim, del año pasado, y no podremos repetirla.
Pues eso.
Joder, es la segunda vez que tengo que escribir esto. ¡Puto internet! Con lo inspirado que me había quedado...
Bueno, pues eso. Que esto es un blog (o un blog en ciernes) de nuestro viaje por el norte de la India durante un mes, que empieza el domingo 29 de julio y acabará (jóupfuli) el próximo 27 de agosto. Digo el norte de la India porque eso es, en principio, lo que tenemos pensado, pero puede ser (aún en este momento) cualquier cosa que no suponga salir del país en mitad del viaje porque nuestro visado no nos deja volver a entrar.
¿Que cómo surgió esto? Pues debo darle un 50% del mérito al padre de Paco, porque sin su inspiración, quizá estaríamos en algún país donde hubiese negros; otro 25% a Paco, que se negaba a ir a cualquier sitio donde se tuviese que volver a poner una chaqueta; y el otro 25% a mí, claro, que tengo algo con el continente asiático, que nunca me cansa. Nobita sólo se acopla, como todos los viernes por la noche cuando vamos al chino.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Pues para que no preguntéis, el billete (con Lufthansa, claro, porque con Alitalia Nobita se ponía a llorar) fue unos 900 leuros y el visado (¡vaya historia se montan para darte un visado!, con tarde en Starbucks y en correos incluída) unos 60. Pero esta es la parte cara del viaje, porque si nos creemos lo que dicen en las guías y en los foros, con unos 20 euros pasas el día. Os mantendré informados.